El Puchero de las Meigas

Variedad sin hechizo en ‘Las Meigas’

Un domingo más, actualizamos el blog con nuestras experiencias en los bares y restaurantes de la capital vallisoletana. En esta ocasión, concretamente, lo hacemos para hablar de un establecimiento que Juan y yo (Raquel) elegimos condicionados por la cercanía al lugar en el que se desarrolló nuestro plan principal del viernes: el auditorio Miguel Delibes.

A los creadores de este espacio nos gusta compaginar cada fin de semana planes culturales con un tipo de ocio más desenfadado, por lo que solemos acudir un par de veces al trimestre a disfrutar de los conciertos que ofrece la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL), aprovechando la visita de un director o instrumentista importante a Valladolid, o bien la oportunidad que se brinda a los jóvenes a través de la modalidad ‘entradas de último minuto–por 1 euro, los menores de treinta años poseedores del carnet joven pueden acceder a las actividades de los ciclos ‘Antigua‘, ‘Cámara‘, ‘+ Piano‘ y ‘Grandes Voces‘ que 15 minutos antes de su comienzo no se hayan vendido–. Así, el pasado día 27, después de escuchar la interpretación del Concierto para Violín nº 1 de Shostakovich y la Sinfonía Fantástica de Berlioz, salimos del auditorio a las 22.00 horas con algo de hambre y pocas ganas de desplazarnos en coche hasta el centro. La solución parecía clara: quedarse en la zona de las Cortes.

Como muchos de los vallisoletanos sabrán, existen opciones para tapear frente al Monasterio de Nuestra Señora del Prado, pero no demasiadas… Entre las alternativas de las que disponíamos elegimos ‘El Puchero de las Meigas’, un restaurante que acompaña su descripción de las palabras “cocina tradicional” y que el pasado año, durante la celebración del Concurso Provincial de Pinchos de Valladolid, consiguió colocar su propuesta (molde de base de pan con olivas negras, manzana y corazón de alcachofas caramelizadas con rabo estofado) entre las finalistas del certamen.

Pincho 'Buen Viaje Santos'De acuerdo con la definición y presencia de la tapa ‘Buen viaje Santos’, cualquiera podría pensar que ‘Las Meigas’ apuesta por la calidad en todos los aspectos… Cualquiera podría equivocarse. 

Es cierto que el restaurante en cuestión dota de variedad su carta, más o menos ajustada en los precios a los tiempos actuales, sin embargo, la sensación de limpieza que el cliente espera encontrar es mejorable. Posiblemente, el trabajo en la cocina sea pulcro y organizado, pero no es lo que da a entender la visión de los platos con tortilla, torreznos o empanada (por poner algunos ejemplos), colocados sobre la barra sin ningún tipo de cristal protector que, aunque existe, solo cubre las raciones de boquerones, patatas bravas y productos que por ser más frescos o llevar algún tipo de salsa merecen, al parecer, mayor consideración que el resto. 

Superada la barrera señalada, que no parece ser impedimento para que muchas familias acudan al bar a cenar los fines de semana, es justo admitir que los padres de ‘Sopas Con Honda‘ disfrutamos y recomendamos una de las especialidades de la casa: las crèpes.

Crepe

En las ‘Meigas’ existen tres opciones diferentes de crèpes que llegan servidas sobre pizarra: la de boletus, la de vieira con langostinos y la de queso emmental con jamón. Tienen un precio asequible -2,5 euros por unidad- y resultan muy agradecidas al paladar debido a su jugoso relleno y a la textura ultracrujiente que las distingue de la variante europea. Además, el buen acompañamiento para este plato, las patatas, también se caracteriza por sus múltiples formas de presentación, pues resulta posible elegir tanto la alternativa más clásica (‘alioli’, ‘bravas’ o ‘roquefort) como la que se presenta con una salsa  francesa de queso y especias aromáticas bajo el apellido ‘fundidas’.

Patatas 'fundidas'

Los clientes del restaurante, por otra parte, también demandan con frecuencia las croquetas de setas, el carpaccio de bacalao con pimentón de la Vera, las raciones de cecina con queso de cabra, el revuelto ‘Baturro‘, las sartenes de salchichas al Ribeiro, las tablas para compartir que, en función de los ingredientes, pueden pasar de los 22 a los 40 euros, o la empanada de pulpo (entre otras sugerencias).

Empanada de pulpo

En definitiva, como conclusión a esta entrada, puede decirse que el punto fuerte de ‘El puchero de las Meigas‘ es la variedad, aunque la relación calidad-precio no suela alcanzar el notable. Para matar el hambre después de una tarde de música, sea como sea, es aceptable, así que… ¿Quién se apunta al próximo concierto en el Delibes?

@sopasconhonda

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