Hamburguesa con sofrito de tomate y calabaza

Guía para comer hamburguesas y superar un mal intento

Entre los amigos y seguidores de ‘Sopas con Honda’ encontramos amantes de lo gourmet; jóvenes de gustos sencillos; parejas que asocian el concepto “plan romántico” a la simple y sabrosa imagen de una crepe de salmón ahumado; madres obsesionadas con lo sano; primas que buscan lugares cosmopolitas para degustar un plato vegetariano; ahorradores que solo comen fuera de casa cuando participan en un programa de la bbc (bodas, bautizos y comuniones); catadores de quesos y vinos; parientes que se frustran si el menú del día no incluye arroz con leche casero, y, por supuesto, devoradores de hamburguesas. A estos últimos, precisamente, está dedicada nuestra entrada de esta semana.

Hamburguesa gourmet

Hace algunos meses, entre octubre y noviembre de 2013, el periódico más vendido en la capital vallisoletana, El Norte de Castilla, volvió a hacer alarde de su inclinación por la información local más comercial al poner en marcha una encuesta para elaborar su “guía para comer las mejores hamburguesas de Valladolid“. De hecho, la idea tuvo tanta aceptación que decidimos tomar nota de las recomendaciones de los lectores y probar el sabor de la que, durante años, ha sido la opción más denostada de la mundialmente conocida como “fast food”.

Sin duda, el primer paso para escribir este texto pasaba (pasa) por reconocer la evolución que ha experimentado la protagonista de nuestro post en los últimos años. Y es que, en la actualidad, es posible decir que las hamburguesas han logrado emerger de las profundidades de los puestos ambulantes de ferias y mercadillos para situarse sobre los fogones de las grandes cocinas acompañadas, además, por ingredientes de primera calidad. No en vano, cada vez resulta menos extraño escuchar entre las sugerencias de los chefs propuestas como las que nos acerca el restauranteOtras Lucesdesde su céntrica ubicación en la ciudad del Pisuerga, a los pies del Conde Ansúrez, con el acento italo-argentino del cocinero Matías: “Mac Ibérica”, con torta del casar fundida, jamón ibérico y mahonesa de hierbas (12,45 euros); “Mac Foie”, con foie de Espinosa de los Monteros, mostaza violeta y cebollita confitada (12,65 euros); “BBQ”, con salsa casera barbacoa, beicon y cheddar (12,45 euros), y “Porteña”, elaborada con el queso ganador del premio World Cheese London -Divirín-, champiñones fritos al punto, beicon y salsa de mostaza elaborada al momento (12,65 euros).

'Mac Ibérica' del 'Otras Luces'

El ‘Otras Luces’, en todo caso, no es el único local de comida internacional que introduce la carne picada (generalmente de vacuno) entre los platos más refinados que se ofrecen a los vallisoletanos. Así, ‘Le Bistró‘ también apuesta por ello con su clásica “Parisien” de ternera, lechuga, tomate, pepinillos, cebolla, queso, bacon, mayonesa, ketchup y mostaza, servida con patatas fritas que se distancian, a pie de carta, de la textura de las congeladas (11,95 euros).

Hamburguesa "Parisien"

Personalmente, y aunque somos conscientes de que hay quien solo prueba estos bocados si quien toma nota de la comanda es un camarero encorbatado, los creadores de ‘Sopas con Honda’ animamos a los paladares cautos a abandonar de vez en cuando los manteles de lino, a sentarse en una taburete, junto a una barra desprovista de sofisticación o alrededor de una mesa cuyo único adorno es un servilletero, para degustar el producto insignia de la comida americana donde creemos que mejor saben prepararlo: en las hamburgueserías especializadas.

Hamburguesa de 'La Torre de Suso'

En el caso concreto de Valladolid, tal y como demuestra el mencionado artículo de El Norte de Castilla, hay muchos bares donde comer un buen filete de carne compactada, prudentemente especiada y presentada entre pan y pan con un acompañamiento que depende, en gran medida, de la creatividad de quien se encuentra a los mandos de la parrilla.

Sobre este escenario no apto para vegetarianos, la propuesta elegida como favorita por los lectores de El Norte es la que haceLa Torre de Susodesde su emplazamiento en la calle San Luis. Nosotros aún no la hemos probado, pero tenemos hecha la anotación en la libreta de “cenas pendientes” desde que leímos la descripción que ofreció a la prensa local el propietario del bar, Jesús Izquierdo: “Mi hamburguesa es clásica, con baicon ahumado, pero he incluido alguna variación en los ingredientes. Por ejemplo, utilizo germinados de cebolla, que dan un sabor más suave y son mucho más vistosos. También incluyo dos clases de quesos, el gouda y el cheddar, y por supuesto, nunca la sirvo con ketchup y mostaza, sino con una salsa de chili y la salsa Mortimer que tanto éxito está teniendo, y cuya receta es un secreto muy bien guardado. Durante un tiempo estuve probando diferentes especias y condimentos que ayudaran a potenciar la jugosidad y el sabor de la carne hasta que di con esta receta. La hamburguesa va acompañada, además, por una ensalada con sésamo y patatas. Todo ello por 7,80 euros” (Izquierdo para El Norte).

Hamburguesa 'Madison' del Brooks

Donde sí que hemos estado en más de una ocasión, posiblemente más de una docena de veces, es en la segunda hamburguesería mejor valorada de la ciudad: ‘Brooks Steakburger’, en Arroyo de la Encomienda.

Con su particular estilo, inspirado en los míticos “dinners” de los años 50 donde cenaban los moteros de la ruta 66, el Brooks conquista a sus clientes por la calidad de la carne que sirven, procedente de ganaderías locales y cocinada sobre una parrilla de piedra volcánica antes de pasar a formar parte de un plato que incluye ensalada especial de col aderezada al son de las Supremes. Además, el hecho de que ofrezcan al comensal la posibilidad de sustituir las clásicas patatas fritas por una patata asada cubierta de jamon y queso fundido contribuye a mejorar una puntuación ya de por sí elevada, a pesar de que los viernes y sábados es preciso reservar mesa y hacer hambre sin prisa hasta poder hincar el diente…

Entre las creaciones más célebres de este coqueto espacio se encuentra la ‘Cherry Madison‘, que alcanza el top ten de la carta con la combinación de queso de cabra y arándanos, o la ‘Philadelphia Classic‘, que convierte en estrella al ingrediente que le da nombre junto a las nueces y la cebolla caramelizada.

Hamburguesa 'Philadelphia Classic' del Brooks

Por otra parte, en el mapa de los burguers gourmet locales tienen también cabida las alternativas “de película” delDos mujeres al borde de un ataque de nervios‘, que cuelga el cartel de “completo” cada fin de semana a través del reclamo de lo original, sin renunciar al sabor de lo auténtico en cada mordisco.

Hasta su emplazamiento, en las proximidades del Mercado del Val donde cocinan dos incondicionales del cine de Almodóvar, se desplazan jóvenes y mayores en busca de la receta perfecta, que para unos debe contener el toque que aportan los champiñones (5,20 euros), mientras que para otros radica en sustituir ternera por buey y añadirle un toque de foie (5,70 euros); roquefort y aros de cebolla (4,90 euros); boletus con salsa de mostaza y miel (5,70 euros); queso brie y frutos y rojos (5,20 euros), o, incluso, mozzarella, rúcula y aceite de trufa (5,20 euros). En definitiva: una amplia gama de posibilidades convertidas en subtítulos del menúCarne Trémula‘.

Hamburguesa de setas y queso de cabra en el 'Dos mujeres al borde de un ataque de nervios'

Sea como sea, cuanto más se conoce más se duda, y la elaboración de este texto-guía no implica que todo lo que hemos probado en el variopinto mundo de las hamburgueserías nos haya convencido… Ni mucho menos. De hecho, existe un silogismo que explica muy bien nuestra opinión sobre este tema, y que, como no podría ser de otra manera, identifica nuestro parecer con el queso suizo. “Cuanto más queso, más agujeros, y cuantos más agujeros, menos queso, luego: cuanto más queso, menos queso.

Así, a través de la imagen de un enorme Gruyère podríamos explicar nuestras decepciones con franquicias como las vinculadas a la famosa marca ‘Foster´s Hollywood‘, en cuyo local de Parquesol cenamos el pasado viernes para dar una oportunidad a un modelo de negocio más centrado en las cuestiones de publicidad e imagen que en la calidad del producto.

Hamburguesa 'Black Label' del Foster´s Hollywood

Sobre nuestra experiencia en el Foster´s podemos contar que uno de los camareros nos recomendó la última incorporación a la carta del restaurante, la ‘Black Label Burguer‘ (12,95 euros), compuesta en su versión original por pan con sabor a trufa, queso Cheddar y cebolla confitada al Oporto, acompañada de mayonesa -otra vez con “sabor a trufa”-, rúcula, lechuga trocadero, tomate, pepinillo pickle y patatas fritas congeladas con queso Parmiggiano Reggiano que, en un alarde de generosidad, alguien había espolvoreado en dos pellizcos… Pasable, pero lejos del notable.

En segundo lugar, para probar otra de las especialidades de la casa, optamos por la ‘Teriyaki Burguer‘ (10,95 euros) con carne de vacuno, cebolla frita y un mejunje elaborado con Philadelphia y salsa Teriyaki que solo puede definirse con una palabra: “fiasco”. Poco sabor, demasiado grosor y difícil de digerir aún con dos vasos de refresco y unas cuantas patatas de alguna marca de congelados poco recomendable.

Burguer 'Teriyaki' del Foster´s Hollywood

Es posible que tuviéramos mala suerte y que en la citada cadena de restaurantes lo habitual sea encontrar mejores resultados, sin embargo, cuando pagas 30 euros por dos burguers y un par de fantas de naranja no puedes permitirte el lujo de que los clientes salgan del local decepcionados, y sí el de aplicarte el dicho del “menos queso”, es decir, de apostar por la buena materia prima y dejar a un lado la búsqueda de la excelencia poética en la combinación de salsas y acompañamientos.

Hamburguesa de la gasolinera Shell de Villavieja

Como conclusión, después de devorar hamburguesas en mil y un lugares, nosotros apostamos por lo sencillo y siempre volvemos al mismo rincón con el tintineo de diez monedas en el bolsillo.

Arrancamos el coche y conducimos durante veinte minutos hasta alcanzar el kilómetro 186 de la carretera A-6, a la altura de la gasolinera ‘Shell‘ de Villavieja del Cerro. Todo para pedir, un día más, “lo de siempre” en su funcional tienda-cafetería: “una de bacon con pimientos verdes fritos” (4,35 euros). 

¿Quién dijo que lo sofisticado siempre rebasa lo sencillo? Calidad y precio proporcionados son la clave para superar cualquier mal intento en una hamburguesería. Y si ésta fundamenta su éxito o fama en el elemental sistema del boca a boca, mejor… Mucho mejor.

@sopasconhonda

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