Bilbao: también de ‘pintxos’ vive el vasco

Fue el escritor estadounidense John Steinbeck quien dijo que “el arte del descanso es una parte del arte de trabajar”, y Sócrates quien afirmó que “los ratos de ocio son la mejor de todas las adquisiciones”. Los impulsores de ‘Sopas con Honda’ estamos de acuerdo con ambas ideas, sin embargo, tras una pausa que se ha prolongado varios meses, hemos decidido abrazar la filosofía de Sir Walter Scott y obrar en consecuencia… “Descansar demasiado es oxidarse“.  

Para retomar con energía y buen material nuestra actividad en el blog, este puente del Pilar nos hemos escapado a la capital del Nervión: Bilbao.

Paseo por el Guggenheim

Allí, en tierras vascas, hemos diseñado el plan perfecto para disfrutar de tres acciones que pueden considerarse imprescindibles:

1- Pasear por la ría. Ya sea en barco o a pie, de día o de noche, merece la pena descubrir los renovados rincones de la ciudad, impregnados de una inspiradora luz que recorre los puentes y aísla al viajero de esa imagen industrial, triste y gris, que durante años se ha vinculado a la ciudad.

2- Visitar el Guggenheim, emblema cultural bilbaíno y cuna de un arte global que enlaza el trabajo de Chillida (artista vasco por excelencia), con obras de Picasso, Kandinsky y otros muchos autores de fama internacional.

3- Degustar algunos ‘pintxos’ y, por supuesto, maridarlos con el típico vino Txacoli.

De pintxos por Bilbao

En nuestro periplo, concretamente, hemos saboreado tradición y gastronomía en múltiples rincones, sin olvidar la Plaza Nueva, el Casco Viejo y las Siete Calles que albergan el origen de la urbe: Somera, Artecalle, Tendería, Belosticalle, Carnicería Vieja, Barrencalle y Barrencalle Barrena.

Por todas estas zonas nos hemos dejado llevar, guiados por el olfato que inspira la gula y por las siempre bien recibidas recomendaciones de una vallisoletana reconvertida, desde su traslado a Euskadi por motivos laborales, en auténtica cicerone local.

Así, sin dejar pasar ninguna ocasión para acompañar los “zuritos” (cortos de cerveza) de una buena tapa, hemos abierto la puerta de más de una decena de tabernas, txocos y bares, a cada cual más creativo que el anterior. ¿El mejor que hemos probado? Sin duda, el ‘Irrintxi’.

La barra del 'Irrintxi'

Es en plena calle Santa María, próxima al famoso Teatro Arriaga, donde se encuentra este local que, más allá de su aparente simplicidad, promete convertirse en un gran descubrimiento en cuanto el cliente pone un pie en su interior. No en vano, la barra rebosa creatividad, se desmarca de lo tradicional y apuesta por poner buen sabor a la crisis con precios competitivos: 1,70 euros por bocado.

Pinchos del Irrintxi

Entre las especialidades de la casa, el dueño nos recomienda la esfera de queso boffard sobre foie a la plancha y membrillo… Todo un triunfo al que pronto, como por casualidad, se suma en el plato otra tapa más arriesgada: el kebab de canguro con hongos a la pimienta.

La sinfonía de sabor continúa con el carpaccio de puerro, pulpo y jamón; las croquetas de txipis en su tinta; la brocheta de verduras en tempura a la menta, el combinado de falafel y shiitake; los vasitos de salpicón de marisco con crema de aguacate;  el crocanti de morcilla con gominola de tomate; la hamburguesa vegetal con polvo de gusanitos; el chupa-chups de codorniz con gazpacho de fresas; los bocaditos de berenjena rellenos de jamón york y arroz; el ajo blanco con gelatina de sandía y langostino escabechado y, con una presentación digna de artistas del minimalismo, el dip de rabo estofado.

Crocanti de morcilla con gelatina de tomate

Por unos 15 euros -bebida incluida-, es posible llenar el estómago de numerosas y muy trabajadas propuestas, y mimar el paladar con variedad y una pizca de sentido común.

Al día siguiente, eso sí, algunos tendremos que apostar por un menú que ofrezca una tregua a los estómagos menos pretenciosos, además de un respiro a una cartera que sufre el riesgo de quedar vacía si no se escogen con acierto los restaurantes.

Carta de un lunes en el 'Txoco de la Mary'

‘El Txoco de la Mary’, con un menú del día que no alcanza los 10 euros y que se actualiza diariamente, puede ser una opción más que recomendable para quienes buscan (previa reserva) hacer un descanso entre ronda y ronda de ‘pintxos’.

El Txoco de la Mary

Al fin y al cabo, la acertada relación calidad-precio en este lugar céntrico, coqueto y tranquilo no solo es llamativa, sino que, si la experiencia fracasa, siempre es posible salvar el día con una buena chuleta en el monte Archanda. Sea como sea, ésta es otra historia que servirá de base para una futura publicación… La que aquí termina lo hace al son del txistu, la txalaparta, el tamboril y la dulzaina, junto al reflejo de esas luces del nuevo Bilbao que llenan de magia y misterio la ría del Nervión.

Folklore vasco

¡Buen apetito! O, como dicen los vascos:  “On egin!”.

@sopasconhonda

Anuncios